Cesar Piqueras

Batir tu propia marca (I): Claves para aumentar tu productividad

 

El pasado 25 de Agosto, fecha en la que inicié mi Año del sí (del que hablé en mi post anterior), sabía que para introducir cambios en mi vida, tales como hacer más deporte y  dedicar más horas a mi propia formación, debía mejorar mi productividad.

En realidad, a pesar de que me levanto bastante temprano, sobre  las 6.30 horas  y no paro en todo el  día, nunca he tenido la sensación de ser una persona muy productiva. Algo que resulta esencial, especialmente cuando eres autónoma, y no hay un jefe que te marca unos horarios y te pregunta por el informe que tenías que entregarle el pasado viernes. En mi caso, mis “jefes” son mi socio, mis colaboradoras y todos nuestros clientes…

Nada más oportuno para mejorar en algo que buscar a los expertos o referentes en la materia. Hacía tiempo que tenía pendiente la lectura del libro de César Piqueras, “Deja de sumar, multiplica. El método para aumentar tu productividad”. A César lo conozco personalmente, he coincidido varias veces por motivos profesionales, y puedo afirmar sin riesgo a equivocarme que practica lo que predica en su libro. Quizá por eso, de todos los textos que he leído hasta la fecha relacionados con esta temática, este es el que más útil encuentro. He empezado a aplicar algunas de sus recomendaciones y enseguida he notado algunos cambios en positivo.

Quizá no haya nada nuevo o desconocido en su libro, pero está estructurado a modo de “libro de texto” con sus correspondientes ejercicios al final de cada capítulo, lo que facilita enormemente la asimilación y puesta en práctica de las acciones propuestas. Si decides seguir sus pautas, no es un  libro para leer de un tirón, sino para detenerte, reflexionar, tomar decisiones que tengan sentido en tu vida y, entonces, decidir  poner en práctica diversos cambios significativos para ti, hasta convertirlos en hábitos.

En este post, voy a resumir solo algunos de los puntos que me han resultado más prácticos para “hackear” la productividad (término que utiliza el autor y que define como acción de explorar y buscar las limitaciones de la productividad de una persona).

Puntos claves para empezar a  batir tu mejor marca y hackear tu productividad…

  1. Define que es el éxito para ti. Sí, si no tienes claro antes que nada como deseas que sea tu vida y a qué le llamarías tener una vida exitosa, difícilmente podrás organizar tu tiempo, que en definitiva es tu vida. He realizado este ejercicio y tal como César te recomienda llevo en mi cartera el papel con mi “declaración de éxito” para recordarla de vez en cuanto.

 

  1. Decide iniciar o mejorar en uno o dos objetivos máximo. ¿Qué es más prioritario en estos momentos de tu vida? ¿Qué quieres empezar o incrementar actualmente? Empieza por uno o máximo dos. A menudo pequeñas mejoras en un aspecto modifican a mejor otros asuntos importantes. En mi caso, he decidido hacer ejercicio físico y lo registro cada día siguiendo el modelo META3 de César. (Medible, Específico, Temporal, Alcanzable, Auténtico y Acción). Los dos últimos elementos, añadidos al tradicional modelo SMART, incluyen una reflexión sobre si el objetivo está alineado con tus valores (auténtico) y tres cosas que vas a empezar a  hacer para acercarte al objetivo (acción).

     3. Trabaja tu autoconfianza y reduce las quejas. A menudo, antes de empezar con un           objetivo o meta que nos gustaría alcanzar nos auto saboteamos con frases sobre nuestra           incapacidad para lograrlo, ya sea por cuestiones externas (tengo muchas ocupaciones, no tengo dinero, es caro… ) o internas (no se me da bien, soy un desastre para eso, no creo que lo logre…). Quizá este sea el punto más complejo y difícil de abordar, porque cambiar nuestro lenguaje interno y modificar nuestras emociones no es fácil; requiere tiempo, disciplina y, sobre todo,  en mi opinión, una razón poderosa para hacerlo. Esa razón tiene que estar relacionada con nuestro sentido del éxito y la felicidad, aunque inicialmente nos requiera esfuerzo. En mi caso salir a  caminar o correr no me resulta muy placentero, ir a nadar sí. En cualquier caso, deseo sentirme mejor físicamente y con un nivel más alto de energía. Después de mi sesión diaria me siento realmente más feliz.

 

La queja universal es “no tengo tiempo”. Y sí, hay algo de cierto en esa afirmación. ¿Qué puedes eliminar o reducir para disponer de ese tiempo? Como un buen “hacker” debemos explorar las posibilidades de disponer de ese tiempo para lo que realmente nos importa. En el próximo post abundaremos en este tema.

 

  1. Cuestión de energía. La dispersión y la procrastinación son los grandes enemigos de la productividad. Poner foco en lo realmente importante para que nuestra energía no se agote y se concentre en nuestros objetivos, es esencial. Para lograrlo debemos indagar y ser capaz de responder a estas preguntas:

De todo lo que haces, ¿Qué aporta más valor a tu trabajo?

Si pudieras elegir en qué actividades enfocarte, ¿Cuáles serían?

¿En qué crees que se dispersa tu energía?

  1. Definir tu “flecha”. Esta metáfora viene a ser algo así como cuál es la trayectoria que vas a seguir, cuál es el camino, el objetivo final, el destino… en definitiva, ¿A qué vas a dedicar tus mayores esfuerzos? Para ello César nos propone seguir la teoría enunciada por Jim Collins en su obra “Empresas que sobresalen”. Se trata de imaginar tres círculos que tienen una zona compartida. Esa intersección será la que nos indique el norte.

Círculo 1. ¿Qué es lo que más te apasiona?

Círculo 2. ¿En qué puedes destacar o ser muy bueno?

Círculo 3. ¿En qué medida las personas están dispuestas a pagar por ello?

Desde aquí, cada uno de nosotros puede identificar su propia flecha. El autor nos regala su propia “ecuación”  a la hora de elegir sus proyectos. Me parece una propuesta muy interesante para aplicar en nuestro día a día y saber decir NO, a lo que se sale de la trayectoria elegida.

Dedicación a un proyecto = Impacto (influencia en los demás) X Visibilidad (me ayuda a generar futuros proyectos) X Ingresos (resultado económico) /  Esfuerzo (como lema “que suponga el mínimo esfuerzo posible”).

Además, el autor dedica varios capítulos a hablarnos de 7 hábitos productivos:

Duerme bien

Practica deporte

Medita y visualiza

Piensa antes de comer

Respira para mantener tu atención

Elimina el  estrés

Planifica tres cosas importantes.

“Hay hábitos que pueden cambiar la persona que crees que eres. En el momento en que los aplicas, aumentan tu resultados y tu energía considerablemente”

Hasta aquí la primera parte. Creo que antes de pasar a la segunda parte conviene dedica tiempo a esta primera fase, más reflexiva y más relacionada a identificar qué queremos realmente hacer con nuestro tiempo  y nuestra vida.

En el próximo post, abordaremos la segunda parte del libro, con herramientas y técnicas más concretas. ¡Gracias, César por un texto tan necesario!

 

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