¿Qué nivel de riqueza tiene tu marca?

 

“Capital intelectual, capital emocional y capital relacional conforman la auténtica riqueza de tu marca”

En la mayoría de las ocasiones consideramos que el VALOR de una marca personal se mide por el impacto que genera en su entorno, por la relevancia que el profesional obtiene en su sector o área de actividad y ,en  definitiva, por la reputación y prestigio que se asocia a su nombre y a su propuesta de valor. Sin duda, todas estas cuestiones son consecuencia directa de una gestión adecuada de la marca, de una estrategia de branding apropiada, que desde “dentro” va aumentando el valor de  nuestra  identidad profesional y, que por lo medios adecuados,  se proyecta y se comunica al exterior. Es decir, pasar de talento conocido a talento reconocido.

 

Existen, al menos, tres factores que conforman lo que yo llamo la riqueza de una marca personal. Por riqueza entiendo lo que le da valor desde dentro, y que la persona puede hacer crecer siguiendo una estrategia   de branding adecuada. Estos tres factores de riqueza son:

 

 CAPITAL INTELECTUAL. En este apartado se incluye todo lo que tiene que ver con el conocimiento  y su desarrollo. Es el conjunto de aptitudes, habilidades, área de especialización y conocimiento  que el  profesional tiene y, que combinados, dan lugar a un perfil único de talento. Dicho perfil no es estático, por lo que la inversión en formación, entrenamiento, coaching  y experiencias directas  contribuyen a aumentar este capital y elevar nuestra riqueza intelectual.

CAPITAL EMOCIONAL. Las actitudes, la motivación, la pasión hacia las cosas que hacemos imprimen ese auténtico carácter diferencial a nuestra marca, pues está en relación directa con el “como” hacemos las cosas. Las emociones también forman parte de ese perfil único de talento  y, está en relación directa, con la inteligencia emocional. Por un lado, se trata de la forma en que somos capaces de gestionar nuestras propias emociones, y de otro, como conectamos con los demás a partir de  entender e interpretar las emociones ajenas.  Por  poner un ejemplo de la importancia de esta riqueza, se considera que el 90% del liderazgo es pura inteligencia emocional. Como líder de tu propia marca  has de trabajar por aumentar tu  autoconciencia y autogestión emocional,  así como  la empatía, la simpatía y el llamado “capital atractivo”.

CAPITAL RELACIONAL. No hay marca profesional relevante sin la gestión de una adecuada red de relaciones. En una economía conectada de talento, parte de la riqueza de una marca personal va a estar determinada por la cantidad y la calidad de las relaciones que seamos capaces de establecer y mantener en el tiempo, siendo capaces de aportar valor a dicha red (desde el punto de vista intelectual, emocional y relacional (conectores)). Se trata en este punto no solo de tener una amplia red de contactos (persona a las que conoces ya sea personal o virtualmente) sino de convertirla en una red de relaciones  basada en un conocimiento mutuo y el desarrollo de la calidad de la misma. Una buena red de relaciones se transforma en nuestra red de confianza. Son personas con las que podemos contar realmente y de, modo recíproco, ellas sienten lo mismo respecto de nosotros. 

La riqueza de nuestro capital relacional puede aumentar exponencialmente aprovechando las nuevas tecnologías, que nos permiten conectarnos virtualmente y mantener contacto más allá de la presencia física. Aunque es posible que para establecer una red de confianza todavía sea preferible  mirarse a los ojos y compartir un café.

¿Qué estrategias vas  a seguir para aumentar la riqueza de tu marca? 

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2 Comments

  1. Buenos días,
    Cristina te felicito por tu entrada porque pienso que todo el mundo tendría que tener estos conceptos claros, ya que para conseguir sostenibilidad en nuestros negocios es imprescindible generar una marca con valor.

    El capital intelectual se consigue a base de mucho esfuerzo y va de la mano con el capital emocional que nos aporta como tú bien dices la motivación y la pasión por lo que hacemos y somos capaces de transmitir.

    Y que decir del capital relacional, donde en una situación como la que vivimos yo lo calificaría como imprescindible para poder crecer y afrontar nuevos retos.

    En definitiva, la combinación de los tres es lo que aporta valor y crea riqueza ya que cada uno por separado dejaría “coja” a nuestra marca.

    Un saludo

  2. Buenos días,
    Cristina te felicito por tu entrada porque pienso que todo el mundo tendría que tener estos conceptos claros, ya que para conseguir sostenibilidad en nuestros negocios es imprescindible generar una marca con valor.

    El capital intelectual se consigue a base de mucho esfuerzo y va de la mano con el capital emocional que nos aporta como tú bien dices la motivación y la pasión por lo que hacemos y somos capaces de transmitir.

    Y que decir del capital relacional, donde en una situación como la que vivimos yo lo calificaría como imprescindible para poder crecer y afrontar nuevos retos.

    En definitiva, la combinación de los tres es lo que aporta valor y crea riqueza ya que cada uno por separado dejaría “coja” a nuestra marca.

    Un saludo

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