¿Me das tu palabra?

“En la mayoría de las interacciones sociales las palabras preceden a los actos. Por tanto son la carta de presentación y la garantía de tu MARCA PERSONAL, así que NO FALTES A TU PALABRA”

Palabras, palabras y más palabras… el día se inunda de palabras, de ideas y reflexiones expresadas verbalmente, de intenciones, de promesas y de desafíos, de elogios y de críticas, de verdades, de realidades, de sueños y proyectos que  se expresan desde  nuestra garganta…PARA PRODUCIR UN EFECTO EN EL OTRO, consciente o inconscientemente.

 

No es cierto, las palabras no se las lleva el  viento, a menudo quedan clavadas en las mentes y en los corazones de quienes nos escuchan,  porque las palabras nos traspasan, nos conmueven, nos emocionan positiva o negativamente. Sólo porque nos oyen  ya deberíamos “medir” mejor aquello que decimos.

La MARCA PERSONAL  se comunica y expresa en muchos casos a través de la palabra. Como antesala de los que hacemos, nos sirven para expresar nuestra propuesta de VALOR, para llegar al corazón y mente del otro y, sólo después, los hechos que corroboren nuestra palabras harán que además seamos dignos de ser recordados, y tal vez, amados.

En los cursos y charlas que imparto sobre  marca personal es habitual la pregunta:  ¿y cómo puedo diferenciarme?, ¿hacer algo  distinto a lo que ofrecen otros?… suelo contestar, d“No incumplas tus promesas, no faltes a la palabra dada” No todo el mundo lo hace,  tal vez despreocupados por esa idea de que las palabras no tienen tanto valor, se olvidan, o porque podemos justificar nuestro incoherencia con un sinfín de pretextos  y excusas… Lo cierto es que en ocasiones pueden darse circunstancias que nos impidan cumplir un compromiso hecho a alguien, pero entonces, una vez más serán las palabras  las que deberán “dar la cara” y explicar cómo vamos a resarcir al otro por nuestra incapacidad para cumplir la promesa, como vamos a hacer más extensa nuestra “garantía” de marca.

Si te diferencias por “hacer lo que has dicho que vas a hacer”  se asociará a tu marca una de las emociones más  poderosas que podemos generar en los demás: LA CONFIANZA.

Ahora podrías responder a la pregunta: ¿puedo confiar en tí?

 

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