Marcas corporativas y personales: el doble vínculo de la confianza

 

 

“Si usted desea que tenga lugar una explosión de energía creativa, si busca el tipo de dedicación que conduce a la excelencia, debe estar dispuesto a embarcarse en un viaje que aliente la integración entre las aspiraciones y valores  personales del individuo y las aspiraciones y valores de la empresa” Joe Jaworski.

He dedicado varios post en mi blog a hablar de conceptos que unen  y hacen complementaria la estrategia de branding personal con  el desarrollo  del talento dentro de las organizaciones (employer branding, employee branding,…).

 Pues bien, ahora además cuento con cierta experiencia directa en ambos campos que me permite observar y afirmar que, en efecto, esta es la dinámica ganadora en la nueva economía abierta del talento. Dos premisas de las que parto:

  1.   Sin talento (o al menos interés decidido en su desarrollo) no hay marca, o como dice Tom Peters de una manera más directa y gráfica “En general es bastante difícil poner marca a la basura”.

 

  1. Por otra, el talento  pertenece a las personas, nunca a las empresas con las que éstos se vinculan. Y ahora, menos que nunca, pues como dice Seth  Godin  “en esta nueva época la mayoría somos dueños de los medios de producción; nuestras ideas y un ordenador personal”.

 

Actualmente  desarrollo un proyecto de consultoría de marca personal  con un director financiero que ha encontrado un trabajo por cuenta ajena. De hecho, siempre ha trabajado  de este modo. A pesar de  ello, él me transmitía su interés  claro de  continuar con  su proyecto de marca pues  su  visión sobre esta relación profesional se ha modificad (y de esto hemos hablado mucho). En efecto  esta es la nueva posición respecto a la empresa:

-          Yo soy un proveedor de servicios. Mi principal cliente es esta empresa pues a ella dedico una jornada laboral completa.

-          Lo hago porque este proyecto me va a permitir aumentar mi empleabilidad.  Presenta nuevos retos  diferentes a los de mi anterior empleo, y aprenderé más que estando en el desempleo.

-          Sigo formándome por mi cuenta. Entiendo que   forma parte de mi YO,SL y que mi departamento de I+D es independiente del de la empresa (en algunos casos complementarios) pero me permitirá aportar más valor.

-          Mi salario es considerablemente inferior al de mi anterior empresa. Eso implica que cuando haya demostrado mi valor (marca talento)  renegociaré las condiciones, o buscaré otros proyectos que complementen éste y plantearé ser un asesor externo.

 

-          Si sigo trabajando en mi visibilidad  relevante (marca externa) puede que lleguen nuevas oportunidades profesionales, y eso contribuya también a aumentar mi valor dentro de la empresa en  la que estoy.

 

 

-          Si la empresa es congruente con mis valores y el proyecto me permite crecer y evolucionar en la línea que me gustaría evidentemente estoy dispuesto a dar lo mejor de mí. No solo me importa el dinero, valoro el proyecto y como éste  me permite conciliar con el nuevo estilo de vida que quiero llevar.

Esto es real, y ocurre cuando tomamos conciencia de que todos  tenemos el reto de autoliderar un proyecto profesional propio y que el branding personal contribuirá a  aumentar las probabilidades de éxito del mismo.

 

Finalmente, está la empresa. También me puedo remitir a mis últimas experiencias con empresas que empiezan a entender y a requerir una formación en marca personal para sus colaboradores. Y esto, con los siguientes razonamientos:

-          Queremos a los mejores que podamos tener. ¿Cómo captar ese talento? Employer branding  como el capital atractivo de las empresas.

-          Si el proyecto personal dista del proyecto corporativo el compromiso  se diluye, y como consecuencia, el grado de energía  que ponemos en hacer las cosas.

-          Si sólo están por dinero, se irán por dinero.

-          Si tenemos grandes expertos en una materia, ¿por qué no hacer visible ese talento y aprovechar  la  relevancia de esas personas? Ahora sí, bienvenido el concepto de “embajadores de marca”

-          Si hoy una profesional no cuenta con una buena reputación, esto afectará de una manera muy notoria a la firma corporativa.

-          La marca corporativa la comunican las personas (y la crean o la destruyen diría yo)

-          Los clientes prefieren rostros, a logotipos (las personas marcan la diferencia)

Una marca corporativa es CONFIANZA, una marca personal es CONFIANZA.  Ha llegado la hora de generar el doble VÍNCULO DE LA CONFIANZA para el cliente.

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