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Marca Personal y Vulnerabilidad: Aprendiendo a arriesgarnos

 

“La vulnerabilidad no se basa en conocer la victoria o la derrota, sino en comprender la necesidad de ambas: es implicarse; es estar totalmente dentro” Theodore Roosvelt.

 

“El poder de ser vulnerables”  de la prestigiosa socióloga e investigadora norteamericana,  Brené Brown  es el último libro que he leído durante las vacaciones navideñas. Es un texto sumamente interesante que está  basado en diez años de investigación de la autora usando la metodología cualitativa denominada “teoría fundamentada”, y en  la que ha llevado a cabo más de quinientas entrevistas a hombres y mujeres de distintos orígenes raciales  que viven en los EEUU.

El libro aborda e investiga el concepto de VULNERABILIDAD, a la vez que explora otros que emergen alrededor del mismo como son el miedo, la vergüenza, el riesgo, y también, la implicación, el compromiso.

La autora define Vulnerabilidad como incertidumbre, riesgo y exposición emocional.

Partiendo de esta breve definición, es fácil entender que nuestra Marca Personal, nuestra disposición  para dejar huella, para hacernos visibles, dejarnos ver, pisar con fuerza y marcar nuestra diferencia… está en clara relación con nuestra capacidad de manejar y vérnoslas con nuestra vulnerabilidad.

Trabajar nuestra Marca Personal requiere exposición emocional; cada vez que publicamos un post, damos una conferencia, hacemos una exposición, comentamos en una red social o hacemos público nuestro  trabajo estamos dejando al descubierto cosas que llevamos dentro y nos sometemos a la valoración de los demás.  Por tanto, también  nos exponemos a la incertidumbre y al riesgo de no gustar, de ser criticados, de no ser aceptados o bien recibidos.

Ante esta situación es fácil pensar que lo ideal es no exponerse, no mostrarse, pasar desapercibidos, de puntillas y sin hacer ruido. Quizá así creamos que nos hacemos invulnerables, es más difícil que nos hieran. Pero, como muy bien explica la autora, los momentos de mayor alegría en nuestras vidas, aquellos que nos hacen sentir importantes, felices, integrados, conectados… son de una intensa vulnerabilidad también. (La autora pone el ejemplo del amor. El amor es incierto, es un riesgo increíble. Amar a alguien da lugar a que estemos expuestos a las emociones. Nos exponemos a que nos hagan daño, pero ¿Te imaginas cómo sería la vida sin amar o ser amados?). Así pues, para implicarnos y comprometernos en la vida tenemos que ser vulnerables.

Cuando estamos trabajando nuestra Marca Personal, llega el momento de exponerse, de saltar al ruedo (o de la Pecera), de implicarse y de “mojarse” porque nos posicionamos, opinamos, damos muestras de nuestro trabajo… vamos dejando un rastro claro y, sí, los demás nos ven, nos reconocen, y, nos aceptarán o no lo harán. ¿Qué frena que demos el paso? Básicamente lo que yo he observado en todos mis cliente y me ha ocurrido a mí también, coincide con lo que explica Brené, es una emoción universal y se llama “vergüenza”. La vergüenza es el sentimiento o experiencia intensamente dolorosos de creer que somos imperfectos, y por lo tanto, indignos de amor y de integración (aceptación por parte de los demás). ¿No vivimos en una cultura y, a menudo, hemos sido educados a través de la vergüenza?

Por tanto, ¿Qué podemos hacer? La autora propone que para poder ser vulnerables, y por ello  capaces de mostrarnos y de implicarnos en la vida, saboreando lo bueno y aceptando e integrando lo que no nos sale bien, es desarrollando la que ella denomina resiliencia a la vergüenza. Lograr reconocerla, aceptarla, compartirla con los demás y que pongamos, por encima de todo,  nuestro valor y coraje para arriesgarnos al sentimiento doloroso de no ser aceptados o ser criticados.

Algunas de las sugerencias que podemos poner en práctica para generar esa resiliencia a la vergüenza y, en consecuencia, permitirnos ser vulnerables para arriesgarnos por lo que merece la alegría  son:

  • Reconocer la vergüenza e identificar que la desencadena. ¿Qué experimentas, sientes y piensas cuando estás en sus garras? ¿Qué la ha provocado?

 

  • Proteger nuestra autoestima. (Lo único que diferencia a las personas resilientes a la vergüenza de las que no lo son es que las primeras  nunca dejan de sentir  que son dignos de ser amados aunque cometen errores o no sean aceptados en todo momento).

 

 

  • Practicar la conciencia crítica. Ser capaces de reflexionar sobre los mensajes y expectativas que nos conducen a la vergüenza. ¿Son realistas? ¿Son viables?

 

  • Comunicar y compartir la experiencia. Hablar con alguien que nos quiere sobre lo que nos avergüenza hace que el poder de ésta desaparezca.

 

 

  • Apostar por ser genuinos (auténticos). Algo que defendemos y trabajamos siempre en Marca Personal. Solo podemos singularizarnos cuando nos permitimos la vulnerabilidad y superamos la vergüenza. Cuando apostamos por nuestros valores y actuamos en coherencia con ellos.

 

¿Podemos dejar nuestra huella sin arriesgarnos? La Marca Personal nos exige que nos arriesguemos a mostrar lo que somos, a que aportemos nuestro talento  y lo hagamos brillar, y también a que asumamos que no gustaremos a todos, que cometeremos errores en el camino pero que la renuncia por miedo o vergüenza nos impedirá a nosotros mismos vivir una vida auténtica y privará a los demás de recibir, nutrirse y aprender de nuestros dones y talentos valiosos. ¿Damos la cara? ¿Saltamos al ruedo? ¿Nos arriesgamos?

Puedes ver el TED de René Brown sobre El Poder de la Vulnerabilidad en el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=bqdTtuXL_C8

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