cautivar

Marca Personal y el “arte” de cautivar… con Guy Kawasaki

 

Defino “cautivar” como el proceso de seducir a la gente con un producto, un servicio, una organización o una idea. El resultado de cautivar es un apoyo VOLUNTARIO y DURADERO que resulta mutuamente beneficioso.

Guy Kawasaki en “El arte de cautivar”

 

He leído recientemente este libro y he de reconocer que me ha cautivado, casi desde las primeras líneas. Ha sido así porque el concepto de cautivar habla de un “proceso”. Se trata de vincular a los demás con tu causa, en un  proyecto que lleva implícita la idea de “largo plazo”.

 

A menudo, en el mundo de  la inmediatez  y lo rápido en el que vivimos, nos concentramos en impactar, en generar una impresión rápida y positiva y nos olvidamos  de que las relaciones humanas se construyen y se solidifican a lo largo del tiempo, que requieren un esfuerzo sostenido en el que la dimensión temporal es esencial para que los resultados cristalicen y se mantengan. No hay relación, personal o profesional, que se materialice en un primer impacto. Es necesario atender a un proceso que requiere implicarse y profundizar en la relación.

Guy kawasaky nos invita a través de una serie de claves muy prácticas a explorar esa profundidad y a no quedarnos en la mera superficialidad de impactar en una primera interacción. Cautivar, es ante todo, desarrollar una visión de largo alcance para lograr que el otro se una a nuestra causa y la haga suya, convirtiéndose en un defensor activo de la misma, en un cómplice necesario para alcanzar un objetivo, que se transforma en común y en el que ambos, el otro y yo,  encontramos una razón ( y una emoción) para unirnos a ella.

Cautivar, es algo parecido a una relación de amor, requiere un trabajo diario, voluntario, consciente, donde  el otro es más importante que uno mismo o, al menos, donde el acto de implicarnos sea valioso para ambos.

Las ideas más poderosas que pueden extraerse de este magnífico libro, y que  servirán para que nuestra marca personal, nuestra empresa, o nuestro proyecto logren el objetivo de cautivar a otros son:

  • Tener un propósito importante. Cuando estás comprometido con una misión que crees firmemente que necesita cumplirse para mejorar el mundo o, al menos la vida de algunas personas, necesitas cautivar. Revisa tu propósito y su razón de ser. Si crees que es algo por lo que merece la pena apostar, tienes una primera razón poderosa para “cautivar” a los demás.
  • Gustar a los demás. Quizá no sea posible gustar a todos, pero es necesario gustar a una parte de la gente que podría apoyar tu misión o propósito. Para ello, Guy nos propone aceptar a los demás y encontrar en ellos algo que nos guste. En mi opinión, para que eso ocurra es imprescindible adoptar la actitud del “no juicio”, escuchar las opiniones y sentimientos de los demás, hacer el esfuerzo de ponernos en su lugar, y desde ahí, encontrar lo que nos une ignorando lo que nos separa.
  • Ser dignos de confianza. Hay que hacer auto crítica. ¿Puedes confiar en mí? Si nos hacemos esta pregunta más a menudo evitaremos hacer promesas inalcanzables y nos concentraremos en lo que realmente podemos aportar.
  • Prepararnos y esforzarnos. No existe el éxito por casualidad (es un oxímoron en palabras de Guy Kawasaki). Debemos aprender, dar lo mejor de nosotros, ofrecer algo de calidad para poder cautivar.
  • Cumplir. Es el verbo de una marca personal (empresarial) poderosa. No podemos quedarnos en el mundo de las ideas y lo intangible. No es lo que decimos que hacemos, es lo que en efecto creamos para los demás. Si no hay acción no hay posibilidad alguna de cautivar.
  • Ofrecer pruebas. En relación con lo anterior, las promesas no bastan. Cautivamos cuando somos capaces de mostrar lo que somos capaces de lograr. Cuando la gente “prueba” se convence. Por eso, una marca personal es una huella que dejas, es algo que haces… para mejorar la vida de los demás. Lo demás son puras especulaciones.
  • Profundizar en la relación, estar ahí,  disponibles, presentes para el otro. Nunca hay un “ya lo conseguí”, es siempre un “estamos construyendo una realidad juntos”.  La dimensión temporal, a largo plazo, crea vínculo. Perseverar  y cultivar relaciones es una invitación a no dar nunca nada por ganado ni por perdido.
  • Aprovechar los medios. Eso es, entender que son medios, no fines en sí mismos pero, a la vez, comprender que necesitamos “puentes” para que nuestra causa, producto, servicio llegue a los demás. Lo que no se comunica, no existe.
  • Cautivar a tus jefes y a tus empleados. Cuando estás dentro de una organización, ellos son tus primeros “clientes”. La mayoría de las veces, tu causa es una labor de equipo y sin el apoyo de esas personas clave difícilmente podrás llegar a los que tú llamas  “mis clientes”. Trabaja tu relación con aquellos, convénceles de que deben apoyarte. Si lo hacen, ya no estarás solo, tienes un equipo que te ayudará a lograr tus objetivos (que también son suyos)
  • Dejarse cautivar si vale la pena. También hay otros que buscan “hechizarte”. Que apoyes o no las causas de otros es tan importante como tu esfuerzo en que los demás apoyen la tuya. ¿es coherente con tus valores? ¿crees en ella? ¿Te convertirías en un embajador de la marca de otros? Analiza si ese apoyo refuerza tu causa y te permite aportar un valor adicional. Cuando representas o defiendes otras causas, también estás hablando de ti y de tu marca personal.

 

Una lectura muy recomendable para esta etapa estival. Te invito a que encuentres 5 razones por las que crees que deberías cautivar a los demás. Si las tienes, simplemente, ponte manos a la obra. ¡Necesitarás tiempo, ilusión y esfuerzo! ¿Vale la pena?

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