colibri

Marca personal “colibrí”: ¡Hago mi parte!

 

 

No hay marca personal pequeña

Ni reto demasiado  grande

Que impida que “hagas tu parte”

 

Cuenta una leyenda  amerindia que  un día se produjo un intenso incendio en un hermoso bosque. Todos los animales quedaron paralizados y asustados. Entonces, un pequeño colibrí se acercó a un estanque y empezó a coger gotas de agua con su pico y las vertía sobre las llamas.

Entonces el armadillo le preguntó:

  • ¿Qué haces?

 

El colibrí respondió:

 

  • Ya sé que solo no puedo, pero yo hago mi parte.

Nuestra marca personal es como ese colibrí,  que aún  sabiéndose pequeña y  consciente de su capacidad limitada  se decide ,  por encima de  todo, a asumir su  responsabilidad para cambiar las cosas.

Muchas veces, vemos ante nosotros retos tan grandes que nos sentimos insignificantes  y nos paraliza la idea de que a fin de cuentas no tenemos nada que hacer.  Hace ya muchos años que el psicólogo americano, Martin E. Seligman, denominó a esta situación  como INDEFENSIÓN APRENDIDA, la cual, según el autor, estaba en la base de la depresión y la desesperanza. La sensación de que no tenemos control alguno sobre el entorno y que las circunstancias adversas o los fracasos  obedecen a factores globales, estables  e internos (Por ejemplo, Nunca volveré a  encontrar empleo porque no valgo para nada) nos hace finalmente “tirar la toalla”.

Frente a esto, nos queda esa otra postura (actitud) que es la de concentrarnos en hacer “nuestra parte” desde el margen de maniobra del que disponemos en cada momento, como el colibrí de las historia. Siempre existe ese margen por pequeño que sea y , a medida, que avanzamos  éste se va haciendo más grande.  Todo lo que no está al alcance de nuestra mano en este momento, simplemente debemos obviarlo. No es “ nuestra parte”  ahora.

Así pues, hacer  “mi parte”  es:

  • Determinar mis fortalezas y mi margen de maniobra, lo que sí puedo hacer y tiene un valor.
  • Focalizar en un/os objetivos concretos y precisos.
  • Establecer un plan de aproximación y dar pequeños primeros pasos
  • Optimizar al máximo mis recursos
  • Superar el miedo a equivocarse  e incluso a “hacer el ridículo”.
  • Buscar la ayuda y la colaboración de otros siempre.
  • “Parar” cuando nos sintamos agotados y sin fuerzas. ¡Recuperar la energía!

Quizás, no logremos nuestras metas más anheladas, pero si has hecho tu parte, nada ni nadie puede arrebatarte la  sensación  de quien sabe que dio lo mejor de sí mismo e hizo cuanto estuvo en su mano. Una sensación que tiene mucho que ver con la felicidad y la ética personal.

Nuestra marca “colibrí” es más grande de lo que imaginamos, sobre todo cuando hacemos, con nuestros actos, que la fuerza del amor se ponga  definitivamente de nuestra parte.

 

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