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La Marca Personal del futuro: ¿A través de un ‘BLACK MIRROR’?

 

El sábado vi uno de los episodios de la exitosa serie de Netflix, ‘Black Mirror’ cuyo título es “Caer en picado”. La historia nos sitúa en un hipotético y más que probable futuro, no tan lejano por cierto, donde las personas pueden, a través de un dispositivo incorporado a unas lentillas y conectado con el ‘smartphone’ conocer en todo momento el grado de “reconocimiento social” del que gozan en una escala de uno a cinco. Este grado de aceptación, popularidad o valor social clasifica a las personas de tal modo que pueden acceder a determinados espacios públicos en función de dicha puntuación, quedando relegados al rechazo social más absoluto cuando  pierden sus puntos y se convierten en unos “outsiders” sociales.

El relato lleva al límite  la lucha de la protagonista por aumentar su reputación social, convirtiendo su vida en un continuo “postureo” donde queda poco espacio para la autenticidad o simplemente ya no es posible discernirla, pues conseguir la aprobación y valoración de los demás se convierte en el objetivo supremo.

Además, en la historia aparece un personaje que bien podría ser un asesor de Marca Personal “del futuro” que da pautas a la protagonista sobre la estrategia más conveniente para aumentar su reputación social consiguiendo que las personas con mejores puntuaciones la  valoren en la aplicación utilizada a tal efecto y que todos los personajes usan de forma continua en sus interacciones con los demás.  (El Smartphone y la aplicación son los grandes protagonistas de este relato).

Pues bien, este inquietante futuro que nos plantea la historia, parece una realidad plausible a tenor del uso (quizá abuso) de los medios sociales y de la exposición de nuestra vida privada. ¿No estamos buscando permanentemente la aprobación de los demás mediante los  “likes”, los retuiteos, la menciones…? ¿No nos hemos obsesionado con el número de “followers” o es lo primero que miramos y valoramos en un perfil de redes sociales?, ¿Cuánto tiempo de nuestras vidas transcurre a través  de o en entornos virtuales? Posiblemente la mayoría nos damos por aludidos, ¿ o no?

Las personas que nos dedicamos precisamente a esto que llamamos Marca Personal y defendemos la presencia en los medios sociales y el valor de internet para aumentar nuestras oportunidades profesionales, tenemos una especial responsabilidad sobre la razón de ser de nuestro trabajo y cómo este impacta en las vidas de nuestros clientes o público objetivo.

En este sentido mi reflexión va en la siguiente dirección y ha de ser un marco conceptual y ético sobre el  que asentar un proyecto de marca personal sostenible, humanista y, porque no, sano:

  • Las personas no somos marcas. Es un principio que siempre he defendido. En un entorno profesional, las personas podemos adaptar una metodología de ‘branding’ similar al que siguen las marcas comerciales, para posicionarnos como profesionales relevantes en un área o sector determinado. La marca es algo que puedes tener, no algo que eres.

 

  • La marca personal es pertinente en un contexto profesional. Con esto quiero decir que trabajar nuestra marca va a aumentar nuestras opciones en un entorno profesional tan complejo como el actual. Además disponemos de los medios para hacerlo. La pregunta es si es necesario hacerlo extensivo a todas las facetas de nuestra vida. Si vale la pena exponer nuestra vida personal a cada instante y perdernos la belleza del momento con los que nos rodean. Es más, ¿nos lleva esta sobre – presencia a forzar una imagen continuamente positiva de nosotros? Esto ya tiene un nombre  y se le llama “postureo”.

 

  • La necesaria desconexión. Tan importante como la conexión en un mundo hiperconectado es su contrario. Nuestra Marca jamás se resentirá porque no estemos de modo permanente comunicando en las redes sociales. Bien, al contrario, considero que una marca de valor es un 80% de trabajo interno (formación, preparación, trabajo, estudio, crecimiento personal…) y un 20% de visibilidad (conectar, compartir, ampliar la red de contactos, difundir, comentar, reconocer…) tanto en el entorno físico como en el virtual.

 

  • La persona primero. Cuando trabajamos la Marca Personal de cualquier profesional sabemos que la persona está antes y va primero. Su valor personal es intrínseco, está fuera de toda valoración. Por tanto, la autoestima es condición necesaria para abordar todo lo demás. Este gran “caballo de batalla” que es para mucho aceptarnos y amarnos tal como somos puede verse enormemente lastimado si además lo dejamos en manos de la aprobación constante de los demás. (Como en el episodio comentado al principio; la protagonista solo se valora a través de la valoración de los demás).

 

  • Un código ético y de buenas prácticas para el “Personal Brander”. En los encuentros con otros colegas de profesión siempre me ha alegrado comprobar la sintonía que existe entre nosotros en cuanto a valores y principios. Algo que ya hemos esbozado algunas veces, debe convertirse en una realidad: establecer los principios y los comportamientos aceptados en esta joven  profesión que tiene un gran futuro, pero que no puede convertirnos en ningún caso en  estrategas para conseguir likes, followers, klout…a cualquier precio. El experto en marca del episodio Caer en picado, no ve a un persona de ella ni se percata de su sufrimiento, sino que ve  un producto. Quizá porque él, como el resto de  esa  sociedad, se ha convertido en uno más, en otro producto valorado a golpe de click en el infierno de una aplicación perversa que decide cada segundo de tu vida CUANTO VALES.

 

 

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