Employee Branding: la marca personal del “empleado”

 

¿Eres el responsable de contabilidad?, ¿el  camarero del bar?, ¿la peluquera del centro de belleza?, ¿el/la de atención al cliente?  … o ¿tu NOMBRE VA DELANTE y TE BUSCAN A TI?

 

Desde el modelo YO, SL como ya  sabes, tú  desempeñas un rol profesional destacado. En efecto, eres el CEO o Director general de tu empresa. Como  tal, tienes tu propia visión, tu misión, valores, defines una estrategia para lograr unos objetivos profesionales y has de encargarte de supervisar el estado de los distintos departamentos de tu empresa.

Cuando trabajas para otra empresa en exclusiva, desde el modelo descrito más arriba, lo que haces es  tener un único cliente (algo realmente peligroso, si no sigues trabajando tu marca personal, es decir, destacar dentro y más allá de las paredes de la organización) al que prestas tus servicios durante unas horas estipuladas por contrato. A cambio de ello, tu cliente (empresa) te compensa económicamente y/o de otras formas.

Desde este prisma, si aún asumes que eres un empleado ( y no un profesional-  proveedor de servicios) es fácil entender que también puedes y sería conveniente que  apostaras por destacar y diferenciarte aportando  con tus talentos valor a tu cliente-empresa y a tu mercado objetivo (fuera de la empresa).

Es evidente que desde los departamentos de RRHH (gestión de personas o de proyectos profesionales personales) se puede (y se debería)  contribuir al desarrollo  de  cualidades de talento distintivas y que éstas sumen a la marca corporativa. Es decir, alinear  la marca corporativa con las marcas personales en una dinámica que haga crecer tanto el valor y relevancia de aquella  (la marca corporativa ) y de estas  (empleabilidad).

Al margen de lo que la empresa a nivel estratégico haya decidido hacer para potenciar la marca-talento de sus empleados, tú ya tienes un margen de maniobra (siempre lo tienes por pequeño que este sea) para trabajar y hacer crecer tu employeé branding:

1-      ¿Qué valor aportas a la empresa? Define tu proposición de valor, no en términos de denominación del puesto ni descripción del mismo, sino en una frase que describa tu contribución al cumplimiento de la promesa de valor de la empresa.

 

2-      Si dejaras de ir a trabajar (y nadie te sustituyera), ¿Qué cosas importantes no se harían?, ¿no se cumplirían? Piénsalo en el plazo de dos días, una semana e incluso un mes. Te harás una idea clara del valor que realmente estás aportando.

  3-      Haz algo más allá (tal vez mucho más allá) de lo que pone en tu DPT (descripción del puesto de trabajo). ¿cómo si no puedes marcar la diferencia? Es posible que no te paguen por ello pero es bueno para tu empresa, para tu YO, SL. En la empresa, conocemos a nuestros jefes, a nuestros compañeros, a nuestros clientes internos… pero, ¡reconocemos a los mejores! (aunque no sea en voz alta y siempre).

4-      Tu trabajo es TUYO. La gente que dice que se ha quedado sin trabajo, en realidad se ha quedado sin empleo. Haz de tu trabajo un producto/servicio que puedas empezar a ofrecer a otros posibles clientes.

 

5-      ¿Para qué quieres ser tenido en cuenta? Quizá sueñes con un ascenso, con dirigir o participar en un proyecto dentro de la empresa, un traslado a otra ciudad o país… ¿cómo vas a conseguir  ser el elegido cuando lleguen estas oportunidades?  Sigue aprendiendo, formándote (por tu cuenta si la empresa no lo hace) y hazte visible haciendo cosas que no te han pedido que hagas pero que tú sabes que  aportan valor o van en la dirección de tus objetivos.

 

 

6-      Comunica y hazte visible más allá de las paredes de la empresa. ¿abandonas tu perfil de linked in porque tienes un empleo?, ¿no acudes a ningún evento, charla, ponencia, reunión de networking  si no es en representación de tu empresa (o sea tu cliente)?, ¿no publicas en tu blog?, ¿no haces ningún curso o seminario que no esté en el plan de formación de la empresa?…Cuando la  razón es que la empresa no ve bien que estés en redes sociales, quizá debas plantearte cambiar de empresa lo antes posible.

 

7-      Se generoso. Sin generosidad difícilmente dejarás huella en tus compañeros, en tus superiores o en tus clientes. Dar un plus (sin esperar nada a cambio) es una decisión que debes asumir con honestidad. Prueba un par de veces a ver que pasa.

 

 

8-      Haz un trabajo emocional (implícate). Esto es lo más difícil, porque  significa “mojarse”, “dejarse la piel”… No lo podemos hacer siempre y todo el tiempo, pero cuando lo haces es cuando realmente tu marca se manifiesta en toda su extensión y se produce el auténtico “cambio” (en ti y en los demás). No hay atajos ni otra forma de hacerse.

 

9-      Liderar e inspirar. No te conformes con lo que te han dicho que tienes que hacer. En realidad, en tu puesto de trabajo tú sabes mejor que nadie lo que HAY que hacer y COMO. Hazlo, aporta tu “diferencia”, propón los cambios que crees necesarios, mejora todos los días, ayuda a los demás en su trabajo. Estás en un sistema; lo que tú haces y dejas de hacer repercute en todos los demás.

 

 

10-   ¿Te gusta el lugar en el que trabajas?, ¿crees en la promesa de valor de tu empresa?, ¿te permite crecer, desarrollarte…?…Entoces, hazte imprescindible. Como decía Seth Godin  en ¿Eres imprescindible? (2010)  conviértete  en EJE, esa persona de la que no se puede prescindir, de la que sabemos su nombre y apellido, de las que dejan un huella única e inolvidable.

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