El valor del 2: La marca “tandem”

Yo soy yo, y tú eres tú

Y si encontrándonos, nos encontramos

 será maravilloso.. (estracto  oración Gestáltica, Jorge Bucay)

 

En esta era de los agentes libres (Daniel Pink) y del modelo  YO, SL (Tom Peters)  donde profesionales con marca aportan valor desde un proyecto y un modelo de negocio personal, está cobrando fuerza la aparición de lo que podríamos llamar las marcas tándem. Se trata de “equipos” formados por dos profesionales (“El tándem es la unidad mínima de liderazgo”,  he podido leer varias veces en el blog Hablemos de Talento, del experto en talento y liderazgo, Juan Carlos Cubeiro).

Son  muy conocidos algunos tándem, por ejemplo,  del sector de la moda como Victorio&Lucchino, Dolce&Gabanna, las gemelas Olsen (actrices y directoras de una empresa de moda  y accesorios juveniles), en la música como el caso de AMARAL, en el deporte (deportista y entrenador)  o en  el cine con parejas  protagonistas que repiten por la química que generan entre ellos en la pantalla o directores de cine con sus actores/actrices fetiche. De alguna manera, estos dúos se convierten en una marca distintiva, diferente a la que ellos mismos representan por separado.

Me gusta la definición que da Álvaro González-Alorda  en su libro “Los Próximos 30 años” sobre esta especial unión de dos talentos, a propósito del tándem formado por Ágatha Ruiz de la Prada y Fernando Aguirre, director general de la firma:

“Saber integrar a través de la amistad y de la sintonía profesional dos personalidades y talentos dramáticamente diferentes”.

No se trata en todos los casos de que las diferencias tengan que ser “dramáticas” e incluso “opuestas” pero  lo cierto, es que  creo que el valor de un tándem es  esencialmente la complementariedad y la aportación conjunta de un valor diferencial  del de cada profesional por separado.  Eso sí, es condición necesaria que compartan una serie de valores personales y profesionales.

En cualquier profesión o sector de actividad es posible (y altamente recomendable) formar esos tándem que son una fuente de valor añadido tanto para sus componentes como para los clientes que reciben el resultado de su trabajo conjunto. Algunas características y aspectos a tener en cuenta a la hora de formar estas “uniones de hecho profesional” son:

-          Buscar la complementariedad. Lo hemos comentado antes, se trata de encontrar alguien que  te aporte algo diferente  que  da lugar a que ambos vean mejorado su talento o su actividad profesional de algún modo. Siguiendo  de nuevo  con el libro de Álvaro mencionado antes, podemos hablar de un tándem formado entre dos profesionales de diferente generación (mentor-mentorizado) donde el talento senior transmite su experiencia y conocimiento al junior, a la vez que este aporta una visión más fresca y actualizada en un campo concreto. Un perfecto tándem para agilizar el aprendizaje y renovar  una propuesta de valor.

-          Encaje. Es probable detectar que con otra persona podemos obtener la  pieza del puzle que faltaba para obtener una oferta completa que ofrecer a nuestros clientes o con otro valor añadido.  En el trabajo basado en el uso de las nuevas tecnologías suelen darse mucho ese tipo de uniones tándem para desarrollar proyectos concretos. (Por ejemplo: diseñador gráfico + programador= creadores de páginas webs).

-          Habilidades y competencias. En ocasiones el tándem funciona porque cada uno de ellos tiene más desarrolladas determinadas habilidades que favorecen la prestación del servicio. Por ejemplo, uno desarrolla el  proyecto para el cliente y el otro se encarga de venderlo y comercializarlo gracias a sus mejores dotes de comunicación y orientación al cliente

-          Los tándem pueden ser más o menos estables en el tiempo dependiendo del tipo de proyecto, aunque cuando se da  esa especial  sintonía,    se crean marcas que  ni sus componentes ni su público conciben por separado.

Todo lo dicho anteriormente no tiene que darse solo entre profesionales independientes, pues dentro de las organizaciones también ocurre aunque a menudo los equipos de trabajo suelen integrar a más miembros.

Para los que trabajamos de modo independiente, yo diría que es casi un imperativo, para mejorar, evolucionar y aumentar el valor de nuestra marca generar diferentes modelos  tándem para  distintos  proyectos.

¿Con quién haces “buena pareja” profesional?

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