confianza

El poder de tu Marca Personal se llama CONFIANZA (TRUST)

 Mientras haya

alguna ventana abierta,

ojos que vuelven del sueño,

otra mañana que empieza…

Confianza. Pedro Salinas

Los pasados 17 y 18 de Mayo se celebró en la Ciudad de Elche el VIII Congreso Internacional de Investigación en Recursos Humanos. Fueron dos  jornadas muy intensas  dónde se pusieron de manifiesto los importantes retos que en materia de Talento tienen que abordar las empresas, por una parte, y la Universidad por otro. O más bien dicho, de qué manera conjunta el mundo académico y el laboral pueden dar respuesta a los desafíos que la era digital y sus cambios vertiginosos asociados están provocando en el entorno profesional actual.

Me gustaría destacar la brillante ponencia impartida por el profesor de la  Sheffield Hallman University (U.K), Murray Clark,  bajo  el título: The Trasted Leader: Implications for Leadership Development?

El concepto de confianza está íntimamente ligado al de marca en sentido general. Se dice que una marca es un “marchamo de confianza”,  una “promesa de valor” que cuando  se cumple de forma sostenida en el tiempo provoca la confianza del consumidor. En el ‘personal branding’ se aplica también este principio, siendo el meta – objetivo de cualquier proceso de marca personal; generar confianza. En mi libro, “Saltar de la Pecera: Una historia de Marca Personal” afirmaba que la confianza es el vínculo más poderoso que podemos establecer con los demás. Así mismo, introduje el concepto de “doble vínculo de la confianza” cómo aquel que es resultado de un ‘co-branding’ coherente y efectivo entre la marca comercial y las marcas personales (embajadores de marca) que se trabajan en ella.

El profesor Clark expuso con enorme claridad las claves que nos permiten como líderes (aplicable también a cualquier profesional) establecer esos vínculos de confianza y, sobre todo, los efectos positivos de un estilo de liderazgo basado este concepto (el meta valor según el modelo triaxial de valores de Simon Dolan).

¿Cómo podemos “construir” la confianza?

Murray Clark nos invita a una primera toma de conciencia individual y a preguntarnos si, de entrada,  nos sentimos capaces para construir una cultura de confianza en nuestra organización.

A partir de una indagación honesta y sincera sobre nosotros mismos, podemos pasar a conocer las condiciones necesarias para  proyectar confianza y saber en qué medida nuestra marca  posee o ha desarrollado estos atributos:

  • Competence (Competencia). Ser capaz de alcanzar resultados siendo positivo, enérgico y mostrando coherencia entre las palabras y las acciones.
  • Integrity (Integridad). Ser honesto, mantener siempre la confidencialidad de la información y cumplir con la palabra dada.
  • Benevolence (Lealtad). Poner foco en las relaciones, desarrollar la empatía y la cooperación.
  • Openness (Apertura). Dar la bienvenida a diferentes ideas y opiniones, admitir errores y siempre decir la verdad sobre nuestras propias afirmaciones.

A su vez los enemigos de la confianza que según el profesor Clark    la destruyen son:

  • Ser percibidos como incompetentes, mandar mensajes contradictorios y no cumplir con los estándares requeridos.
  • No confiar en los demás
  • La negatividad
  • Bloquear la generación de ideas u opiniones de los demás
  • No afrontar los problemas

 

Con este modelo  aportado por Clark podemos dimensionar este valor en nuestra propia marca y saber si somos dignos de confianza o  no.

Me gustaría añadir, de mi propia cosecha, dos aportaciones relevantes para nuestra marca personal.

Por una parte, la autoconfianza. Considero que  el punto de partida está en  aplicar estas condiciones a nosotros mismos: desarrollar nuestras fortalezas y atender nuestras áreas de mejora para ser competentes, permitirnos cambiar de ideas y tener diferentes opiniones, ser honestos y decirnos la verdad,  aceptar nuestros propios errores siendo empáticos con nosotros mismos. Dudo mucho que podamos exhibir estas cualidades con los demás si no somos capaces de “dárnoslas a nosotros mismos”.

 

Por otra parte, creo que   el mayor grado de confianza está en las personas que SON aquello que dicen ser, es más, no necesitan decir apenas pues “encarnan” (literalmente) esa cualidad o valor que anhelamos. No hay relación  del tipo que sea sin confianza. Por tanto, las personas que se viven desde este valor supremo son esa clase de personas a las que no renuncias (“imprescindibles” que diría Seth Godin), a las  que recurres siempre que todo lo demás parece fallar. Ellas, ahí, te devuelven la confianza en el mundo, precisamente porque ellas lo son y constituyen  la más clara evidencia de que se puede confiar y ser uno con  la confianza.

Dedico este post a las personas que en mi vida, me hacen vivir bajo el cielo protector de la confianza, entre ellas mis queridas amigas y compañeras de vida, María A. Sanchez y Liliana Brando.

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