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El empleado como embajador (III): El futuro de los embajadores y los embajadores del futuro

 

En los dos post anteriores hemos hablado de figura del empleado como embajador de la marca corporativa, de su importancia y de los  retos que actualmente afrontan las empresas y sus equipos en esta materia.

Ahora trataremos de atisbar qué  tendencias se avecinan en relación con el rol  de embajador por parte de los colaboradores de una compañía.

EL FUTURO

Desde hace un tiempo se viene usando el concepto de mundo VUCA para definir el entorno actual en el que vivimos, un entorno Volátil, Incierto (‘Uncertainly’), Complejo y Ambigüo. Además, Nicholas Nassim Taleb  nos habla de “cisnes negros” cómo ese suceso “raro” e inesperado  pero con gran impacto ya sea a nivel social, económico o,incluso, laboral. Algunas de las llamadas tecnologías disruptivas (“cambian de forma drástica las reglas del juego en un sector, mercado…) pueden considerarse “cisnes negros” (positivos).

¿Se puede predecir algo en un entorno así?

Diría NNT que más bien poco si tratamos de vaticinar un futuro lejano, sin embargo, a tenor de los cambios que ya se están sucediendo sí es posible atisbar un horizonte que nos traerá importantes cambios en nuestra forma de trabajar. Como muy bien explica Marca García Aller en su libro “El fin del  mundo tal y como lo conocemos” (2017) asistimos al final de muchas cosas que hasta ahora son cotidianas y que irán desapareciendo en los próximos años. A nivel del empleo podemos hablar incluso del “fin del  trabajo”… al menos toda actividad susceptible de automatizarse y ser realizada con mayor precisión y eficacia por una máquina.

Así que asistimos a un “fin del trabajo” automatizable y al nacimiento de nuevas profesiones que según los expertos  (Daniel Pink, José Antonio Marina…) tendrá las siguientes características:

  • Pensamiento crítico y complejo. Entender e interpretar la realidad de diferentes maneras y considerando gran variedad de datos (un pensamiento apoyado por Big Data y Small Data).
  • Creatividad. Quizá sea esta una de las competencias que nos siga diferenciando frente a las máquinas. Encontrar soluciones a nuevos problemas, incluir el arte y el diseño como formas de trabajar…
  • Inteligencia emocional. El autoconocimiento, la capacidad para profundizar en nuestras emociones y conectar emocionalmente con los demás. Muchas de las actividades del futuro están relacionadas con la conexión entre seres humanos, con la comunicación…donde las habilidades interpersonales son imprescindibles.
  • Autoliderazgo. Ser capaz de dirigir nuestra propia vida personal y profesional.
  • Marca Personal.- Al hilo del punto anterior, ser capaces no solo de conocer nuestros talentos sino de comunicarlos adecuadamente y de posicionarnos con una propuesta de valor en el entorno profesional.
  • Capacidad de aprendizaje continuo. Como muy bien explica el experto José Antonio Marina, estamos en la “Era del aprendizaje permanente”.
  • Competencias digitales.- La Transformación digital que afecta a todos los modelos de negocio exige de todos los profesionales la capacidad para usar la tecnología “como trampolín del talento” propio y organizativo.

Además como decía Teresa Niubó en un interesante artículo de su blog , http://teresaniubo.com/una-semana-en-singularityuniversity/ tendremos que desarrollar otras tres  ‘skills’ para el futuro:

PASIÓN

CURIOSIDAD

GRIT (Perseverancia “No darnos nunca por vencidos”)

Estas serán las cualidades que un embajador debe desarrollar para poder ejercer  con excelencia su rol de “portavoz” de   su compañía.

 

En este escenario ¿CÓMO SERÁN LOS EMBAJADORES DEL FUTURO?

Ya hace unos años que Daniel Pink hablaba de una sociedad de “agentes libres” donde muchas personas trabajarían por cuenta propia o su vinculación con las empresas sería la de proveedor o por un tiempo determinado. Esta tendencia ya es un hecho. ¿Tiene sentido entonces hablar del empleado como embajador? En un mundo de ‘carreras líquidas’  ¿es posible generar ‘engagement’  para que los profesionales quieran hablar de las marcas  para las que trabajan durante un periodo indeterminado de tiempo? La respuesta es que SÍ siempre que se den ciertas condiciones. Además, puede resultar una sinergia exponencial tanto para  la Marca Personal del profesional como para la de la empresa. ¿Qué relación debe darse entre el empleado y la marca para que aquel sea embajador de la misma?

  • El embajador del futuro tiene que trabajar para una compañía a la que admire, con una buena reputación, abierta, transparente y presente en medios “on line”. El empleado sentirá entonces el orgullo de pertenencia y aprovechará sus canales personales para promover y difundir las acciones e iniciativas de la marca para la que trabaja.
  • El embajador del futuro apostará por una empresa que promueva la ‘Marca Personal’ de los empleados y de manera recíproca también difunda contenido de valor de los colaboradores a través de los canales oficiales de la marca. En este caso, la empresa es la “portavoz” del talento de sus empleados.
  • El embajador del futuro pertenecerá en su gran mayoría a la generación ‘millenials’ y ‘Centenials’ y apostarán por empresas con compromiso social, éticas, veraces, que viven sus valores… y esta generación hiperconectada difundirá el mensaje de la empresa por todos sus medios.
  • El embajador del futuro pedirá que la empresa le ayude a desarrollar sus talentos y, a cambio, la empresa tendrá profesionales bien posicionados como referentes en su área o sector. En el mundo del conocimiento y el aprendizaje permanentes es un lujo contar en nuestras filas con los referentes. Ellos ya son atractivos para su comunidad, y por ende, atraerán nuevos seguidores a la marca.
  • Finalmente, los embajadores del futuro serán mujeres y hombres que apasionados por su trabajo, fidelizados que no retenido por la empresa,  dotarán de humanidad y   de talento a la marca  empresarial.
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