levantarse

El efecto “Aquarius” en marca personal: ¡La increíble sensación de venirse arriba!

 

 

“Equivocarse es no escucharte a ti mismo, no luchar, no perseguir paraísos deseados.” Ecequiel Barricart, autor del libro Tú eres dios y tu marca personal tu religión.

 

Cuidar la marca debería ser la primera de nuestras responsabilidades como líderes de nuestra YO, SL. La única empresa que tienes para toda la vida, la que te pertenecerá siempre, pase lo que pase.

La marca personal es vulnerable, porque tiene mucho más de personal que de marca. Reconocer esta vulnerabilidad es condición necesaria para enfrentar los retos que la vida nos pone por delante,  con fuerza y determinación.

El proceso de crecimiento personal que lleva consigo el compromiso de dejar tu huella en  el mundo no está exento de dificultades, pues supone avanzar en una dirección elegida, significa como dice Ecequier Barricart  luchar por conquistar tu “paraíso deseado”. A menudo, es un paraíso que deseas para los demás y para ti mismo. Es un lugar mejor, más auténtico, más alejado del dolor que supone vivir en la incoherencia y en la falta de sentido vital. Es querer crear oportunidades de plenitud, de más humanidad. En definitiva, es dejar una huella profunda que transforme el mundo   y  devolverle un poco de  su propia esencia: el amor.

En este trayecto, hay momentos en los que tropiezas, a menudo con el muro de tu propia incompetencia, o el miedo se hace demasiado presente y te paralizas, o permites que las voces de otros rasguen con violencia tus propias convicciones o, peor aún, dejas que tu  discurso interior se convierta en tu propio enemigo  y  te diga que no vales, que los demás son mejores, que no merece la pena, que ya has metido la pata otra vez,  que “siempre has sido igual…”. El cóctel en cualquiera de sus variantes es letal… y una vez ingerido… te hace caer, morder el polvo y aniquila todas tus fuerzas.

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo erguirte de nuevo y volver a levantarte?… Algunas de las estrategias que me han servido a mí para recuperar el equilibrio perdido y empezar de nuevo han sido:

  • Cerrar los ojos. No buscar fuera lo que está “quemando” dentro. Las grandes respuestas a las preguntas importantes están en nuestro interior. Hay que aprovechar la parada para conectarse de nuevo con uno mismo. Permitirse el silencio, la reflexión y la expresión emocional de lo que estás sintiendo. Llorar si es necesario, todo el tiempo que haga falta…
  • Suspender el juicio. Es lo más difícil. Dejar de evaluar lo que ha pasado en términos de bien o mal y pasar a una reflexión sosegada de causas y consecuencias. ¿Qué he hecho? ¿Qué consecuencias ha  tenido para mí y para los demás?

 

  • Perdonarse. Sea como fuere, eres humano y el error forma parte indivisible de nuestro actuar. Si no somos capaces de perdonarnos, nuestra autoestima queda dañada y las heridas no pueden cicatrizar. Sin una sana autoestima, no hay marca personal que pueda comprometerse con un objetivo  vital, único e intransferible.

 

 

  • Pedir perdón. Si has dañado a alguien, si otros se han visto perjudicados por tu error es el momento de abrir los ojos, mirarle con honestidad, y hacerte cargo. Ofrecerte a reparar el error en la medida de las posibilidades.

 

  • Pedir ayuda. Nada mejor que solicitar ayuda sobre aquello que no puedes hacer por ti mismo, aprender de los demás es la única forma de mejorar y transformarnos. Buscar un maestro, un mentor, un coach, un psicólogo o un especialista que nos pueda guiar por esos nuevos senderos en los que ya  nos hemos perdido.

 

 

  • Darse tiempo. No hay varitas mágicas, no hay fórmulas milagrosas. En el mundo de la inmediatez y de lo fácil, la capacidad de “demorar la gratificación”, persistir, perseverar  es la clave del éxito. No corras, camina con paso firme y disfruta del camino.

 

  • Relájate y descansa. Parar, descansar, hacer “nada” es tan necesario como accionarse y Y si es necesario abre un paréntesis, aléjate, toma distancia y perspectiva de los pasos que te han llevado hasta donde estás. ¿Estás en la dirección correcta? Nunca es tarde para volver a caminar de nuevo en una dirección distinta.

 

A partir de entonces, en un momento dado,  quizá empieces a sentirla, esa increíble sensación de elevarte de nuevo, de venirte una vez más arriba, y con algo más de sabiduría volver a dejar huellas  en el CAMINO. Tú camino.  El que  es siempre necesario.

 

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