Cris Brandty

Decisiones que MARCAN tu vida PERSONAL

“¿Tomas algo para ser feliz?

Sí, decisiones”

 

Estas últimas semanas de Julio están siendo bastante intensas  en Brandty. El trabajo de selección de talento nos tiene inmersos en un buen número de entrevistas personales, además  de pruebas, informes…

La entrevista, el momento de conocer al candidato, es la parte que más disfruto de este trabajo. Llevo muchos años en este “oficio” y, desde hace tiempo, suelo huir de las entrevistas demasiado estructuras y también de aquellas basadas en  presionar al candidato, “ponerle contra las cuerdas”… Más bien trato de generar un clima de confianza desde el principio, que la entrevista se torne en una conversación donde la persona pueda expresarse con libertad y donde, al final, el objetivo “estándar” de superar una entrevista de trabajo  con unas preguntas tipo,  pueda derivar en algo más profundo. Es obvio que no conoces a una persona por  una hora de conversación, pero si has llegado a los temas importantes, si la persona se ha abierto a ti… es muy probable que de esa “conexión” salga algo positivo para ambas partes y el resto del  proceso de selección (avance o no) se resuelva de manera satisfactoria.

En las entrevistas se habla mucho del candidato, menos veces del entrevistador. De cómo nosotros nos vemos afectados por las historias de aquellos, por sus vivencias…

En las últimas entrevistas,  he escuchado algunas historias que me han conmovido profundamente y me han hecho reflexionar en torno a cómo las personas tomamos decisiones en la vida, sobre todo aquellas que nos marcan y que, quizá, rompan la inercia, la trayectoria previsible, los objetivos que un día nos marcamos y acaso ante un cambio inesperado se tornan vacíos o , simplemente, ya no nos motivan.

Algunas reflexiones al respecto de la toma de  decisiones (etimológicamente,  palabra de origen latino decidere, que significa cortar, segar, separar) que me gustaría compartir aquí han sido:

  • Las decisiones más importantes y transcendentales de nuestra vida (sobre todo en la edad adulta) son las que siguen a una fuerte sacudida, a un cambio inesperado, al fin de una expectativa no cumplida; una enfermedad propia o en el entorno familiar cercano, un despido tras una larga trayectoria, una ruptura sentimental dolorosa… y , por encima de todo, la posibilidad de la muerte , el gran “relativizador”… Todas  estas circunstancias, una vez superado el shock inicial, elevan nuestro nivel de conciencia, nos permiten “ver”, al  fin, lo importante, nos señalan la Verdad,  nos brindan la oportunidad de conocernos de un modo mucho más genuino… Como decía, Wayne Dyer “Cuando cambias tu forma de ver las cosas, las cosas que ves cambian”. Es por ello que muchas personas  cambian sus valores, ya no quieren el puesto de responsabilidad que no les deja ver a su familia y priorizan estar cerca de las personas que aman aunque ganen menos dinero, sienten que fueron injustos con personas de su equipo al imponer sus ideas sin escucharlas, se dan cuenta de que es posible ser uno mismo/a sin miedo a perder el cariño y la admiración de sus compañeros, jefes, parejas, amigos… Todo se vuelve más simple, más claro, más ligero.

 

  • Una vez asentados en nuevos cimientos nos volvemos más coherentes. Me gusta la distinción que hace Jorge  Bucay entre ser contradictorios o incoherentes. La contradicción es parte del derecho de cada ser humano a cambiar de opinión (hoy digo sí y mañana digo no). La contradicción es sana porque nos permite ser flexibles y adaptar nuestras respuestas a demandas internas o del entorno. Por el contrario, la incoherencia (“Pienso no pero digo sí” o al contrario…) nos genera malestar interior, lo que se traduce en una falta de confianza personal que finalmente es percibida por el otro. Perdemos credibilidad y sufrimos esa disarmonía entre lo que sentimos y lo que expresamos o hacemos en un  determinado momento.

 

 

  • Decidir nos ayuda a ser más felices. Suele decir mi admirado Luis Dorrego que  decir “no quiero…” te da poder. Cuando la vida nos  pone  a prueba, ya no nos vale TODO, y empezamos a cambiar los debería por  quiero  y empezamos aprender a decir NO a lo que simplemente no queremos. Es un proceso liberador y sanador. Reclamamos nuestro derecho a ser y a hacer sin sentimientos de culpa. Entendemos que ser generoso no es decir sí a los demás y no a nosotros mismos. Es dar cuando estamos en disposición de hacerlo y recibir de igual modo.

 

 

“No dejes que tu proyecto profesional sea más grande que tu proyecto personal” le escuché decir hace unos días a Javier Fur, CEO de Grupo Marjal, una de las empresas más grandes de la provincia. Al hilo de esto siempre he creído que nuestra Marca Personal incluye el aspecto profesional como una de sus partes y que en efecto, lo que la envuelve, es siempre lo personal.

Las personas que he entrevistado y que han inspirado este post, descubrieron ESO, ante la inminencia de  perder lo más amado (hasta la propia vida) y, que sin embargo,  habían  postergado por las citas con clientes, por los viajes de trabajo, por las reuniones marcadas por los jefes… retrasando el momento de llegar a casa, de abrazar, de besar, de cuidarse, de descansar, de alimentarse bien…

La mejor sensación es la superación del miedo, la de tomar definitivamente las riendas de tu vida, es decir, DECIDIR QUÉ, CÓMO, DÓNDE Y CON QUIÉN. y sobre todo cuando: ¡AHORA!

Se que no he llegado a conoceros por casualidad. ¡Gracias por compartir vuestra sabiduría! Tenéis la mejor de las competencias: TOMA DE  DECISIONES.

El verano es un buen momento para tomar decisiones. ¡Adelante!

 

Posted in BLOG and tagged , , , , .