Autoconfianza: La huella que dejas en ti

 

 

Desde siempre he mantenido que la confianza es la piedra angular sobre la que gira un proceso de branding. Las marcas (comerciales y profesionales) lo son en tanto generan  confianza (el vínculo más poderoso que podemos establecer con los demás) con su público objetivo. Decía Tom Peters que una marca personal es un “marchamo de confianza”, una especie de garantía que hace que el cliente nos elija porque se siente “en buenas manos” y  cree en nuestra promesa de valor.

Las personas (las empresas también respecto de sus productos, sus servicios, sus valores y su capital humano) no podemos en ningún caso establecer ese vínculo si previamente no somos capaces de generar una confianza en nosotros mismos  o en nuestro proyecto empresarial. La confianza en uno mismo es una competencia emocional  fundamental  y previa a poder provocarla en los demás ¿Crees que alguien recurriría a ti si ni tú mismo crees en  lo que eres y en lo que puedes ofrecer? ¡Es complicado! Y es además la causa de que muchas veces no  podamos evolucionar en una estrategia de branding personal. Por tanto, este aspecto tiene que trabajarse mucho en el caso de que no tengamos esta competencia suficientemente desarrollada. Es algo que pasa a menudo, sobre todo, cuando nos enfrentamos a un  cambio profesional, tenemos que “reinventarnos”  y empezar a movernos en nuevos escenarios y asumir nuevos roles.

El primer rol que asumimos desde el modelo YO, SL (el que sustenta una marca personal) es del de directores  de nuestro proyecto profesional. Junto a otras competencias técnicas y emocionales (sobre todo éstas pues el liderazgo  se asienta fundamentalmente en nuestra inteligencia emocional, un 90% según diversos estudios que cita Daniel Goleman en  su libro La práctica de la Inteligencia emocional),  la confianza en nosotros mismos es esencial para poder desarrollar nuestro propio liderazgo personal.

Las personas con confianza en sí mismas  pueden expresar sus puntos de vista y defender sin apoyo de nadie lo que consideran correcto.

Son capaces de asumir decisiones importantes a pesar de las incertidumbres y las presiones.

Además es condición indispensable para una actuación sobresaliente y nos proporciona la suficiente seguridad para asumir el papel de líder.

¿Cómo mejorar pues nuestra autoconfianza?

-          Conociendo nuestras fortalezas y áreas de mejora. Este conocimiento aumenta también nuestra autoconciencia y nos hacer observar de un modo más objetivo en que somos buenos y en qué aspectos debemos mejorar.

-          Entrenando nuestras habilidades en entornos que nos permitan poner a prueba nuestras capacidades sin miedo a ser juzgados (a través de un proceso de coaching, mentoring o similares).

-          Asumiendo de un modo paulatino y secuencial nuevos retos. No se trata de “lanzarse a la piscina” o de quedarse escondido debajo de la mesa. Se puede establecer un plan de aproximaciones sucesivas, que nos permite sentirnos seguros en cada paso que damos avanzando en la dirección deseada.

-          Solicitar feedback para ver el ajuste de nuestra percepción sobre nuestra autoeficacia   con la realidad (resultado obtenido).

-          Entrenar otras competencias emocionales como la autoconciencia, la valoración de nosotros mismos (autoestima), las habilidades interpersonales, etc.

Si una marca personal es el  recuerdo , impresión o huella que dejas en  la mente y el corazón de los demás (Jordi Collel). ¿Qué  piensas y sientes sobre ti mismo? ¿confías en ti?

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